viernes, 23 de enero de 2009
Soy tiempo
<
Transcurre el tiempo,
una suma de restas ante
la ignorancia,
la mirada y el sueño.
Una vida se expresa en el instante,
en la exhalación de una palabra;
segmento que fragmentan mis pasos.
Rompe el llanto; silencio
en el último peldaño.
Escaleras abajo, el silencio
se oculta en la oscuridad
que no se desnuda.
Sueño ser tiempo,
continua suma de fragmentos:
la negación, lo imposible;
sin embargo, despierto
y duda la existencia;
se desvanece.
Extiendo mis manos
en el universo, confines
que se apagan como el fuego;
girasoles.
En el desierto se extinguen mis manos,
en la inmolación; bajo el sol
estalla la arena.
Se refugia mi sombra,
erupción de las estrellas muertas;
la respiración,
llama extinta que libera al lobo
de la oscuridad,
guarida rota de las horas; niebla.
Se disipa
la intención de una mirada.
Sueño, pero soy de arena;
a cada paso, el universo:
viento inalcanzable,
el aliento; se dispersa.
De la boca nace el hijo
muerto de la aspiración,
entre estatuas de tiempo:
el instante de una vida,
la exhalación de una palabra.
Por Daniel Groz, de "En el jardín de atrás florecen las sombras".
Transcurre el tiempo,
una suma de restas ante
la ignorancia,
la mirada y el sueño.
Una vida se expresa en el instante,
en la exhalación de una palabra;
segmento que fragmentan mis pasos.
Rompe el llanto; silencio
en el último peldaño.
Escaleras abajo, el silencio
se oculta en la oscuridad
que no se desnuda.
Sueño ser tiempo,
continua suma de fragmentos:
la negación, lo imposible;
sin embargo, despierto
y duda la existencia;
se desvanece.
Extiendo mis manos
en el universo, confines
que se apagan como el fuego;
girasoles.
En el desierto se extinguen mis manos,
en la inmolación; bajo el sol
estalla la arena.
Se refugia mi sombra,
erupción de las estrellas muertas;
la respiración,
llama extinta que libera al lobo
de la oscuridad,
guarida rota de las horas; niebla.
Se disipa
la intención de una mirada.
Sueño, pero soy de arena;
a cada paso, el universo:
viento inalcanzable,
el aliento; se dispersa.
De la boca nace el hijo
muerto de la aspiración,
entre estatuas de tiempo:
el instante de una vida,
la exhalación de una palabra.
Por Daniel Groz, de "En el jardín de atrás florecen las sombras".
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DANIEL GROZ
miércoles, 14 de enero de 2009
Me cubre la sombra
<
Sobre mi cuerpo descansan
tus labios,
atardecer de las horas,
anochecer del vampiro;
amanecer.
Tantas veces tu sombra, y sólo tú me cubres
haciéndome sombra en la existencia
de tus formas.
En silencio todo.
Tu respiración me exhala y,
volátil en la idea,
oscura;
tu atmósfera
oculta las estrellas.
Es ciego el infinito
donde toda la sombra cubre
la luz que te dibuja, sobre
la silueta del misterio.
Dehesa de la incógnita,
duda que no despejan las curvas
de tu nombre que existen en mí,
denso ramaje; piel que asfixia
el oxígeno, la huida.
No son amarillas las baldosas,
nadie conoce la magia de Oz,
donde la belleza se viste
de la sombra que me cubre.
Desaparezco
en el silencio roto del latido,
en el oído, que nunca habla lo que aprende.
Me cubre la sombra del mar,
burbujas;
tras el cristal
azul, imposible en la respiración.
Tus pupilas:
profundidad de la altura que ignora
mi presencia, en el silencio
que alienta en tus labios;
el sueño del volcán,
de las palabras que nunca dirás,
mientras espero saberme
en el universo que estalla;
en tus ojos.
El infinito
se esculpe en la arena que viste
el cansancio de pesados gestos:
movimientos que nunca hacen volar
más allá del esfuerzo que fracasa;
delirios de la aspiración.
De espaldas, camino sin rostro
con el suicidio a cada paso;
sin rostro,
como una carta que dice adiós;
de espaldas,
como un extraño en tu mirada.
Así, a cada paso, tu sombra:
medianoche que no cubre.
Por Daniel Groz, de "Al soplar la arena me desnuda el tiempo".
Sobre mi cuerpo descansan
tus labios,
atardecer de las horas,
anochecer del vampiro;
amanecer.
Tantas veces tu sombra, y sólo tú me cubres
haciéndome sombra en la existencia
de tus formas.
En silencio todo.
Tu respiración me exhala y,
volátil en la idea,
oscura;
tu atmósfera
oculta las estrellas.
Es ciego el infinito
donde toda la sombra cubre
la luz que te dibuja, sobre
la silueta del misterio.
Dehesa de la incógnita,
duda que no despejan las curvas
de tu nombre que existen en mí,
denso ramaje; piel que asfixia
el oxígeno, la huida.
No son amarillas las baldosas,
nadie conoce la magia de Oz,
donde la belleza se viste
de la sombra que me cubre.
Desaparezco
en el silencio roto del latido,
en el oído, que nunca habla lo que aprende.
Me cubre la sombra del mar,
burbujas;
tras el cristal
azul, imposible en la respiración.
Tus pupilas:
profundidad de la altura que ignora
mi presencia, en el silencio
que alienta en tus labios;
el sueño del volcán,
de las palabras que nunca dirás,
mientras espero saberme
en el universo que estalla;
en tus ojos.
El infinito
se esculpe en la arena que viste
el cansancio de pesados gestos:
movimientos que nunca hacen volar
más allá del esfuerzo que fracasa;
delirios de la aspiración.
De espaldas, camino sin rostro
con el suicidio a cada paso;
sin rostro,
como una carta que dice adiós;
de espaldas,
como un extraño en tu mirada.
Así, a cada paso, tu sombra:
medianoche que no cubre.
Por Daniel Groz, de "Al soplar la arena me desnuda el tiempo".
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DANIEL GROZ,
SOMBRA
domingo, 11 de enero de 2009
Pies
<
Pies.
Ecuador entre mi ser y mi sombra.
Entre mi cuerpo y su fantasma
Entre la quietud y el movimiento.
Pies
Ellos son mi sustento, aliados y enemigos.
Bisagras.
Que me abren el mundo
Explorándolo.
Pies
Gemelos frente a un espejo
Iguales, parecidos, distintos
Cuando claman de frio
Yo de frio muero
Cuando gimen doloridos
Yo entero quiebro
Pies
Son mi nación y mi patria
Sin confabulaciones ni malentendidos
Sin hablar el mismo idioma nos entendemos
Ellos van donde quiero
Y donde quiero nunca llego.
Pies
Sabios, sencillos, serenos
Me revelan, paso a paso, de dónde soy
En susurros
-De la tierra que pisas.
-De la tierra que pisas.
-De la tierra…
Por Al.
Pies.
Ecuador entre mi ser y mi sombra.
Entre mi cuerpo y su fantasma
Entre la quietud y el movimiento.
Pies
Ellos son mi sustento, aliados y enemigos.
Bisagras.
Que me abren el mundo
Explorándolo.
Pies
Gemelos frente a un espejo
Iguales, parecidos, distintos
Cuando claman de frio
Yo de frio muero
Cuando gimen doloridos
Yo entero quiebro
Pies
Son mi nación y mi patria
Sin confabulaciones ni malentendidos
Sin hablar el mismo idioma nos entendemos
Ellos van donde quiero
Y donde quiero nunca llego.
Pies
Sabios, sencillos, serenos
Me revelan, paso a paso, de dónde soy
En susurros
-De la tierra que pisas.
-De la tierra que pisas.
-De la tierra…
Por Al.
En mis manos suena el silencio
<
Todo,
en el silencio suena el aullido
solitario de mis huellas;
el lobo corre tras el corazón,
tras la histeria que golpea
ante el miedo, que produce la Nada.
Vacío:
la garra del abismo.
En las pupilas se refleja el fantasma
que retengo entre mis manos;
Nada.
Es tan pesado el pensamiento
sobre las alas de la euforia,
que rompe, antes de lanzarla al mar,
la botella que te nombra.
En mis manos suena el silencio,
soliloquio que enloquece
ante el espejo que maldice a Ofelia.
Mirada que devora la calma,
la inquietud que naufraga en las olas;
transparencia
que me descubre en Atlántida,
Y bajo el sol,
un cadáver de mirada ausente.
Observa:
calla la sombra, se oculta
en los quejidos de la hoguera.
Escucha:
se interrumpe la oscuridad, y tiembla,
el bosque espeso que no acaba
en el espejo, que sólo imita la existencia,
que termina en el fantasma;
como en mis manos tu nombre:
una palabra o un silencio;
un vacío que suena en mis manos.
Por Daniel Groz, de "Describiendo eclipses".
Todo,
en el silencio suena el aullido
solitario de mis huellas;
el lobo corre tras el corazón,
tras la histeria que golpea
ante el miedo, que produce la Nada.
Vacío:
la garra del abismo.
En las pupilas se refleja el fantasma
que retengo entre mis manos;
Nada.
Es tan pesado el pensamiento
sobre las alas de la euforia,
que rompe, antes de lanzarla al mar,
la botella que te nombra.
En mis manos suena el silencio,
soliloquio que enloquece
ante el espejo que maldice a Ofelia.
Mirada que devora la calma,
la inquietud que naufraga en las olas;
transparencia
que me descubre en Atlántida,
Y bajo el sol,
un cadáver de mirada ausente.
Observa:
calla la sombra, se oculta
en los quejidos de la hoguera.
Escucha:
se interrumpe la oscuridad, y tiembla,
el bosque espeso que no acaba
en el espejo, que sólo imita la existencia,
que termina en el fantasma;
como en mis manos tu nombre:
una palabra o un silencio;
un vacío que suena en mis manos.
Por Daniel Groz, de "Describiendo eclipses".
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DANIEL GROZ,
NADA,
SILENCIO
sábado, 10 de enero de 2009
Chomu (Sueño de mariposa)
<
Dícese de una muchacha,
O-jochu, poco corriente,
Que habitaba las praderas
De una montaña cualquiera
Del imperio del Sol naciente.
La joven Cho era llamada,
Porque, entre todas las cosas
De esta vida, no había nada
Que más placer le causara
Que ir a cazar mariposas.
Neru-kocho había soñado
Siendo niña, había vivido
Que su alma, en insecto alado,
Se hubo una vez transformado,
Y a volar había salido.
Tras el chomu de destreza
Era tal su ligereza,
Que sin dudarlo decidió
Que ya a andar no volvería;
Pues le había el sueño dejado
Impresión tan poderosa
Que, en adelante, resolvió
Conducirse en esta vida
Ya no como un ser humano,
Mas como una mariposa.
Y así edades tras edades,
En las praderas aquellas,
Tan lejos de las ciudades,
Cho eternamente continuó
Sabiéndose la más bella,
Revoloteando en cada flor.
Chomu - Sueño de mariposa.
O-jochu - Honorable damisela.
Cho (o kocho) - Mariposa.
Neru-kocho - Durmiente mariposa.
Dícese de una muchacha,
O-jochu, poco corriente,
Que habitaba las praderas
De una montaña cualquiera
Del imperio del Sol naciente.
La joven Cho era llamada,
Porque, entre todas las cosas
De esta vida, no había nada
Que más placer le causara
Que ir a cazar mariposas.
Neru-kocho había soñado
Siendo niña, había vivido
Que su alma, en insecto alado,
Se hubo una vez transformado,
Y a volar había salido.
Tras el chomu de destreza
Era tal su ligereza,
Que sin dudarlo decidió
Que ya a andar no volvería;
Pues le había el sueño dejado
Impresión tan poderosa
Que, en adelante, resolvió
Conducirse en esta vida
Ya no como un ser humano,
Mas como una mariposa.
Y así edades tras edades,
En las praderas aquellas,
Tan lejos de las ciudades,
Cho eternamente continuó
Sabiéndose la más bella,
Revoloteando en cada flor.
Chomu - Sueño de mariposa.
O-jochu - Honorable damisela.
Cho (o kocho) - Mariposa.
Neru-kocho - Durmiente mariposa.
lunes, 5 de enero de 2009
El peso del aliento
<
Sumerjo las horas
en las profundidades,
silenciosa
fauna de la sombra.
De verde viste el tiempo sobre las palabras:
extremidades muertas de la boca.
Extraño el silencio de la mirada,
el dialecto del Extraño bajo la luna.
En la oscuridad se esconde.
Me reconozco en la naturaleza
y, bajo la conciencia,
los bosques del universo:
invernadero que cultiva la idea de la noche,
el escenario del infinito.
Silencio.
La voz de la aspiración; libre de ruido
grita el alma:
prolongación
que ata el movimiento
a la serpiente:
rastrera sombra del pecado.
La oscuridad oculta el rostro,
y bajo la luna,
se describe pálida la muerte.
Fauna silenciosa,
en el saco de la memoria,
roto que no deja de crecer.
Más allá, las cadenas del aliento,
más allá;
el peso del tiempo cargado de palabras,
extremidades muertas de la boca,
la mirada vacía:
el grito del extraño.
Por Daniel Groz, de "En el jardín de atrás florecen las sombras".
Sumerjo las horas
en las profundidades,
silenciosa
fauna de la sombra.
De verde viste el tiempo sobre las palabras:
extremidades muertas de la boca.
Extraño el silencio de la mirada,
el dialecto del Extraño bajo la luna.
En la oscuridad se esconde.
Me reconozco en la naturaleza
y, bajo la conciencia,
los bosques del universo:
invernadero que cultiva la idea de la noche,
el escenario del infinito.
Silencio.
La voz de la aspiración; libre de ruido
grita el alma:
prolongación
que ata el movimiento
a la serpiente:
rastrera sombra del pecado.
La oscuridad oculta el rostro,
y bajo la luna,
se describe pálida la muerte.
Fauna silenciosa,
en el saco de la memoria,
roto que no deja de crecer.
Más allá, las cadenas del aliento,
más allá;
el peso del tiempo cargado de palabras,
extremidades muertas de la boca,
la mirada vacía:
el grito del extraño.
Por Daniel Groz, de "En el jardín de atrás florecen las sombras".
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ALIENTO,
DANIEL GROZ,
PESO
sábado, 3 de enero de 2009
En el día en que todo es posible
En el día en que todo es posible,
yo me quiero levantar,
y que los pliegues de las sábanas
se confundan con el aire.
Así el sueño seguiría presente.
Querría desconocerte, para conocerte
siempre de nuevo, cada día y doblar
esos instantes para guardármelos
en un bolsillo descosido.
Mantener una discusión
con mi sombra, de amigo a amigo.
Sin cortarla, sin rencores.
Cruzaría las calles sin mirar a los lados.
Elegir yo el itinerario.
Sin que me dirijan, sin que me aconsejen.
Y equivocarme.
Y que la gente se detuviera,
y en vez de mirar, hablar, oír; sintieran.
Un solo rato.
En el día en que todo es posible.
Subiré cuestas, y cuestas, y cuestas,
para no alcanzar en la cima nada.
Y allí, con la nada como aliada,
echarme unas risas.
Destrozaré
los espectros vaporosos que me envuelven,
me cantan, me seducen, me importunan.
No le pondré más paraguas a la lluvia…
y que se lo lleve todo.
Balancearme en la nostalgia,
como un equilibrista sin destino.
El día en que todo es posible
no será el día perfecto.
Ese día no existe.
No existe.
Existe.
.
Tendría que avisaros de que ese día llega,
y que cuando llega no avisa.
Por Al.
yo me quiero levantar,
y que los pliegues de las sábanas
se confundan con el aire.
Así el sueño seguiría presente.
Querría desconocerte, para conocerte
siempre de nuevo, cada día y doblar
esos instantes para guardármelos
en un bolsillo descosido.
Mantener una discusión
con mi sombra, de amigo a amigo.
Sin cortarla, sin rencores.
Cruzaría las calles sin mirar a los lados.
Elegir yo el itinerario.
Sin que me dirijan, sin que me aconsejen.
Y equivocarme.
Y que la gente se detuviera,
y en vez de mirar, hablar, oír; sintieran.
Un solo rato.
En el día en que todo es posible.
Subiré cuestas, y cuestas, y cuestas,
para no alcanzar en la cima nada.
Y allí, con la nada como aliada,
echarme unas risas.
Destrozaré
los espectros vaporosos que me envuelven,
me cantan, me seducen, me importunan.
No le pondré más paraguas a la lluvia…
y que se lo lleve todo.
Balancearme en la nostalgia,
como un equilibrista sin destino.
El día en que todo es posible
no será el día perfecto.
Ese día no existe.
No existe.
Existe.
.
Tendría que avisaros de que ese día llega,
y que cuando llega no avisa.
Por Al.
sábado, 27 de diciembre de 2008
Despertar
A A.L.G.
Pronto ayer, de madrugada,
Me invistió un zarpazo, el azar,
Y como nube que ancho mar
Va alimentando, enredada,
Hilvana aquel mi destino:
Vorticidad y torbellino.
Y es así, pues, que fue a surgir
Un vendaval dentro de mí.
Como fuerte marejada
Que guía las olas en tropel,
La suerte del instante aquel
Ya al amor me despertaba.
Lucifer, de una estocada,
Envuelta en fuego, una espada,
Atravesó todo mi ser.
Y ya al momento pude ver
El infinito en cada cosa.
Porque mi mirada ardía,
Y ese suceso encendía,
En mí, llama esplendorosa.
Y seré así, en adelante,
El emisario de la luz,
Antorcha centelleante
Que, dominando el cielo azul,
Al punto implacable estalla:
Impetuoso devenir.
Y adondequiera que vaya,
Mientras la serpiente sola
Siga mordiendo su cola,
¡Aqueste amor voy a seguir!
Pronto ayer, de madrugada,
Me invistió un zarpazo, el azar,
Y como nube que ancho mar
Va alimentando, enredada,
Hilvana aquel mi destino:
Vorticidad y torbellino.
Y es así, pues, que fue a surgir
Un vendaval dentro de mí.
Como fuerte marejada
Que guía las olas en tropel,
La suerte del instante aquel
Ya al amor me despertaba.
Lucifer, de una estocada,
Envuelta en fuego, una espada,
Atravesó todo mi ser.
Y ya al momento pude ver
El infinito en cada cosa.
Porque mi mirada ardía,
Y ese suceso encendía,
En mí, llama esplendorosa.
Y seré así, en adelante,
El emisario de la luz,
Antorcha centelleante
Que, dominando el cielo azul,
Al punto implacable estalla:
Impetuoso devenir.
Y adondequiera que vaya,
Mientras la serpiente sola
Siga mordiendo su cola,
¡Aqueste amor voy a seguir!
miércoles, 10 de diciembre de 2008
The way
To Álvaro & Mariano.
The way, talking about,
A phrase fell to the ground.
And scattered, the words,
Around, after fighting,
They broke immediately.
And the syllables were
To the destiny's whim,
And that's why the way,
Became a path, a fate,
A trayectory, a lane, a track, a link.
And it opened there and here
On a thousand and one ways,
Drawing a straight,
Zigzag accross the field.
First spilling to the right,
Then to the left, out of my sight,
Going deep into the sea.
So I don't knew where to go,
What is the course of my travel?
What line should I follow,
What stream, artery or gully?
I don't know, my hope is hollow.
Now I know, and I live
Thinking that it's so naive,
So trivial and futile to walk,
That it's better to let the wind
Rising you anywhere, upwards.
The way, talking about,
A phrase fell to the ground.
And scattered, the words,
Around, after fighting,
They broke immediately.
And the syllables were
To the destiny's whim,
And that's why the way,
Became a path, a fate,
A trayectory, a lane, a track, a link.
And it opened there and here
On a thousand and one ways,
Drawing a straight,
Zigzag accross the field.
First spilling to the right,
Then to the left, out of my sight,
Going deep into the sea.
So I don't knew where to go,
What is the course of my travel?
What line should I follow,
What stream, artery or gully?
I don't know, my hope is hollow.
Now I know, and I live
Thinking that it's so naive,
So trivial and futile to walk,
That it's better to let the wind
Rising you anywhere, upwards.
martes, 2 de diciembre de 2008
Luna creciente
<
Ya cayó la tarde cayendo,
Se puso el astro amarillo,
Y en la noche de azur etéreo
Una luna está naciendo,
¡Mira qué fuerte es su brillo!
¡Qué ligera está creciendo!
¡Qué bonita es su aureola!
Y así pronto, luna mora,
Al amor que va queriendo,
Sin saberlo, canta sola.
Y tan grande es su desazón,
Tanto estremece su canto,
Que hace arrancar en derredor
Quejíos de pena y de dolor,
Voces de roto quebranto.
Oh! niña luna, has de saber
Que tu desdicha, amarga suerte,
Terminará al amanecer,
Porque la fértil Aurora
Tu canto oyó y viene a verte.
¡Ya dejarás de estar sola!
Ya cayó la tarde cayendo,
Se puso el astro amarillo,
Y en la noche de azur etéreo
Una luna está naciendo,
¡Mira qué fuerte es su brillo!
¡Qué ligera está creciendo!
¡Qué bonita es su aureola!
Y así pronto, luna mora,
Al amor que va queriendo,
Sin saberlo, canta sola.
Y tan grande es su desazón,
Tanto estremece su canto,
Que hace arrancar en derredor
Quejíos de pena y de dolor,
Voces de roto quebranto.
Oh! niña luna, has de saber
Que tu desdicha, amarga suerte,
Terminará al amanecer,
Porque la fértil Aurora
Tu canto oyó y viene a verte.
¡Ya dejarás de estar sola!
martes, 25 de noviembre de 2008
Poesía
<
Con mi poesía te hago creer,
Dando existencia a las cosas
Que tu conciencia azarosa
Sabe guardar y quiere ver.
Si tiene ritmo y color,
Si belleza y armonía,
Si el amanecer del día
O el aroma de una flor
Se reflejan en un verso,
Si ya posible te es viajar
Al confín del Universo,
Si aunque te puedes extraviar,
Tu alma valiente no teme,
Si ya te atreves a mirar
Largo al sol sin que te ciegue,
Si nunca quieres despertar,
Si al recitar vas a escuchar
Claro el silbido del viento,
Si te es fácil imaginar
La materia en movimiento,
Si descubres en dos versos
Una sutil afinidad,
Si firme crees que en realidad,
Lo mismo es poesía que ensueño…
¿No será que tu alma libre,
Rebelde no tiene dueño,
Que puede tu ser de un salto,
Elevarse hacia lo alto,
Como un pájaro sureño?
Si es verdad que todo eso y más
Te ocurre y deseas que jamás
Termine, eres bienvenido
A este reino de lo eterno,
Del que el tiempo ya se ha ido,
A un lugar desconocido,
Donde al compás va latiendo
De esa dulce melodía,
Suave canción, réquiem feliz,
Rítmico son del mío sentir,
Todo eso y más es poesía.
Con mi poesía te hago creer,
Dando existencia a las cosas
Que tu conciencia azarosa
Sabe guardar y quiere ver.
Si tiene ritmo y color,
Si belleza y armonía,
Si el amanecer del día
O el aroma de una flor
Se reflejan en un verso,
Si ya posible te es viajar
Al confín del Universo,
Si aunque te puedes extraviar,
Tu alma valiente no teme,
Si ya te atreves a mirar
Largo al sol sin que te ciegue,
Si nunca quieres despertar,
Si al recitar vas a escuchar
Claro el silbido del viento,
Si te es fácil imaginar
La materia en movimiento,
Si descubres en dos versos
Una sutil afinidad,
Si firme crees que en realidad,
Lo mismo es poesía que ensueño…
¿No será que tu alma libre,
Rebelde no tiene dueño,
Que puede tu ser de un salto,
Elevarse hacia lo alto,
Como un pájaro sureño?
Si es verdad que todo eso y más
Te ocurre y deseas que jamás
Termine, eres bienvenido
A este reino de lo eterno,
Del que el tiempo ya se ha ido,
A un lugar desconocido,
Donde al compás va latiendo
De esa dulce melodía,
Suave canción, réquiem feliz,
Rítmico son del mío sentir,
Todo eso y más es poesía.
El camino
<
En camino de la charla
Una frase cayó al suelo.
Separadas las palabras,
Tras librarse una batalla,
Enseguida se rompieron.
Y a la mano del destino
Sueltas las sílabas dejó,
Y por eso ya camino,
Vía, sendero, ruta, sino,
Trayecto, senda se volvió.
Y se abrió hacia todas partes,
En mil sentidos, al azar,
En línea recta y en zig-zag,
Ara brota hacia adelante,
Ara se adentra ya en el mar.
Yo no sabía adónde ir,
Hacia dónde dar mis pasos.
¿Qué vereda he de seguir,
Qué cañada, arteria o carril?
¿Cuál será el itinerario?
Ahora sé y vivo creyendo
Que es caminar tan ingenuo,
Tan trivial y vano el andar,
Que es mejor dejar que el viento
Te eleve a cualquier lugar.
En camino de la charla
Una frase cayó al suelo.
Separadas las palabras,
Tras librarse una batalla,
Enseguida se rompieron.
Y a la mano del destino
Sueltas las sílabas dejó,
Y por eso ya camino,
Vía, sendero, ruta, sino,
Trayecto, senda se volvió.
Y se abrió hacia todas partes,
En mil sentidos, al azar,
En línea recta y en zig-zag,
Ara brota hacia adelante,
Ara se adentra ya en el mar.
Yo no sabía adónde ir,
Hacia dónde dar mis pasos.
¿Qué vereda he de seguir,
Qué cañada, arteria o carril?
¿Cuál será el itinerario?
Ahora sé y vivo creyendo
Que es caminar tan ingenuo,
Tan trivial y vano el andar,
Que es mejor dejar que el viento
Te eleve a cualquier lugar.
lunes, 24 de noviembre de 2008
Al gato
<
Sagrado tú, animal de esbelta raza,
De alma felina, elegante caminar,
Nimio sonido te es claro y, al mirar
Tus ojos, un instante, color ámbar,
Ya me parece que el tiempo no pasa,
Que cesó toda acción y movimiento,
Aquí, en mi habitación, mas no en el puerto:
Los marineros que en la noche rasa
Quieren volver y están como perdidos,
De pronto, tus ojos, que son dos faros,
Encuentran en lo oscuro del camino,
Y así pueden ya los barcos regresar.
Pero aquí sigue mi tiempo parado,
¡Y es por eso tu mirada eternidad!
Sagrado tú, animal de esbelta raza,
De alma felina, elegante caminar,
Nimio sonido te es claro y, al mirar
Tus ojos, un instante, color ámbar,
Ya me parece que el tiempo no pasa,
Que cesó toda acción y movimiento,
Aquí, en mi habitación, mas no en el puerto:
Los marineros que en la noche rasa
Quieren volver y están como perdidos,
De pronto, tus ojos, que son dos faros,
Encuentran en lo oscuro del camino,
Y así pueden ya los barcos regresar.
Pero aquí sigue mi tiempo parado,
¡Y es por eso tu mirada eternidad!
jueves, 20 de noviembre de 2008
Romance
<
Ayer la tarde rozando,
Mil corceles me invadían,
Miríadas de caballos,
Mis llanuras inundando
De romance y de vida.
Fuerza antigua y poderosa
Cuyo hechizo ya me guía.
¡Oh jazmín, salvaje rosa,
Eres tú la más hermosa
De la mora Andalucía!
Y qué me importa si es fugaz
O infinito el sentimiento,
Pues dejé el reino del tiempo.
¿Qué bálsamo sería capaz
De concebirlo, qué ungüento,
Qué poción, brebaje, elixir?
Ah! que yo ignoro la esencia
Que, despertando este sentir,
Me va llevando en cadencia
Sobre las olas junto a ti.
Y al galope navegaba
Nuestro amor a toda vela,
Por encima yo remaba
De la espuma nacarada
De la mar, cuando a mi vera
Mi querida enamorada,
Suave y dulce me decía,
Encendida su mirada:
Seré yo tu eterna amada
Para siempre, noche y día.
Y rebelde, a todo viento,
Febril, zarpada la ilusión,
Yo le entonaba la canción
Que, en la noche de los tiempos,
A la luna, le compuso el sol.
Ayer la tarde rozando,
Mil corceles me invadían,
Miríadas de caballos,
Mis llanuras inundando
De romance y de vida.
Fuerza antigua y poderosa
Cuyo hechizo ya me guía.
¡Oh jazmín, salvaje rosa,
Eres tú la más hermosa
De la mora Andalucía!
Y qué me importa si es fugaz
O infinito el sentimiento,
Pues dejé el reino del tiempo.
¿Qué bálsamo sería capaz
De concebirlo, qué ungüento,
Qué poción, brebaje, elixir?
Ah! que yo ignoro la esencia
Que, despertando este sentir,
Me va llevando en cadencia
Sobre las olas junto a ti.
Y al galope navegaba
Nuestro amor a toda vela,
Por encima yo remaba
De la espuma nacarada
De la mar, cuando a mi vera
Mi querida enamorada,
Suave y dulce me decía,
Encendida su mirada:
Seré yo tu eterna amada
Para siempre, noche y día.
Y rebelde, a todo viento,
Febril, zarpada la ilusión,
Yo le entonaba la canción
Que, en la noche de los tiempos,
A la luna, le compuso el sol.
martes, 18 de noviembre de 2008
Elevación
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Donde no pasan los años,
Allá arriba, hacia lo alto,
Yo me elevo, cual pañuelo,
Alejándome del suelo
De un salto.
Y ligero ya me siento
Donde apenas sopla el viento
Porque la calma está escrita
En este viaje alado
Donde la dicha es infinita.
Sosegada paz rotunda
Pues, fecunda, mi alma flota
En ascensión ligera.
La mueve una fuerza ignota
Y lisonjera.
Y muy pronto ya comprendo
Que, dominado mi poder,
Yo podría seguir subiendo,
O entregarme al azar sintiendo
En mi pecho amanecer.
¿Y qué importa si es ensueño
O está ocurriendo de verdad?
Sólo se que sí que es cierto
Que confundo, ya despierto,
Fantasía y realidad.
De mi memoria ¿qué decir?
Pues que está el recuerdo en ella–
¡Jamás ya podrá salir!—
De esa sensación tan bella
Que al soñar pude vivir.
Donde no pasan los años,
Allá arriba, hacia lo alto,
Yo me elevo, cual pañuelo,
Alejándome del suelo
De un salto.
Y ligero ya me siento
Donde apenas sopla el viento
Porque la calma está escrita
En este viaje alado
Donde la dicha es infinita.
Sosegada paz rotunda
Pues, fecunda, mi alma flota
En ascensión ligera.
La mueve una fuerza ignota
Y lisonjera.
Y muy pronto ya comprendo
Que, dominado mi poder,
Yo podría seguir subiendo,
O entregarme al azar sintiendo
En mi pecho amanecer.
¿Y qué importa si es ensueño
O está ocurriendo de verdad?
Sólo se que sí que es cierto
Que confundo, ya despierto,
Fantasía y realidad.
De mi memoria ¿qué decir?
Pues que está el recuerdo en ella–
¡Jamás ya podrá salir!—
De esa sensación tan bella
Que al soñar pude vivir.
martes, 21 de octubre de 2008
A la nube
Metamorfosis diurna
Sobre el intrincado valle, justo al pie de la colina,
Como la espuma del mar, tu superficie me ilumina.
Redondez que refleja y multiplica la luz,
Tirando firme del carro alado, eterna caza
En las alturas, dominando el cielo azul,
Navegante a lo largo del mar sin traza.
Y tú eres frágil, desgarrada, fina cabellera,
Fibroso velo etéreo de suelta melena.
Revelando las mil formas y figuras,
Ya provocas la tormenta en la espesura.
De tus cimas voluptuosas, nacaradas,
A borbotones, yo he visto despegarse
Vastas cúpulas y yunques, torres sagradas,
Minaretes y pináculos formarse.
Y es sabido que reluces allá arriba,
Cada color y el blanco reverberas,
Que la marcha curvilínea y pasajera
De tus trazos impalpables me cautiva.
La tarde rebelde
Y si en tiempo de ocaso hallas morada,
Un paisaje ambarino de siluetas lejanas
Refleja el lago soñador, quien dormido,
Bajo el regazo materno apenas hace ruido.
¿No le viste nunca, meciéndose, asomar
En la tarde láctea, su dulce pecho?
¿Querrá acaso el riachuelo despertar
Si es ese baile el bullir de su sueño?
Escenario en rebeldía rojo-ambarada,
Cielo escarlata en atmósfera abrasada,
Tu adorno me invoca, planea tu fibra,
Misteriosa poción que al delirio me libra.
Si al soñador maravillas y, por mirarte,
Del enamorado ya serás recuerdo,
En la dulce tregua del crepúsculo lento,
¡Pues claro que subiré para alcanzarte!
La noche. Tempestad
Y ya en la noche tu paseo me embruja,
Sobre azabache fondo, la marcha nupcial,
Es la barca rebelde que excitada empuja,
Apresurada boga hacia la escena crucial.
Con vertiginosa indiferencia, a toda vela,
Desafía el equilibrio sobre el mar de tela,
Cinglando ante el viento que aúlla sin fin,
A tu nido de espuma ya habrás de partir.
Y sombría te tornas y al margen restas
Del reflejo, que calla, y te alimentas
De paisajes de rafal y torbellino,
En alta mar, cumulonimbo enfurecido.
¡Salvaos marineros de la tempestad!
Pues pretende acabar con vuestro viaje,
De su látigo armada, curvilínea fatal,
Sin reposo ni abandono, al abordaje.
Invocando al vendaval incierto y sumo,
Entregando a su locura espinas de acero.
Al escollo de muerte, a la balsa de humo,
Allí donde el rayo se alía con el trueno.
Y cual la vil Lorelei, la amarga mar
Traga los ecos del último canto,
Que en espiral se apresura a amalgamar,
Y sin piedad al abismo enviarlos.
La alborada. Un sueño
¡Paisaje atrás de vorágine queda!
Dulce calma, sosiego, rocío de amor
Sobre la floresta planea en derredor
Y va tejiendo una malla de seda.
Pronto al alba, en declinación suprema,
Enérgico traza su curva astro del día.
Y va la brisa descubriendo en armonía
Los rumores del gran pájaro hablador.
¡Ven tú, ven, mira! allá arriba, puedes ver
La locura de ese abeto que, elegante,
Se entrelaza sinuoso en un instante,
Y librando a lo celeste su fortuna,
Rompe el aire que se ocupa de prender
¡Un glorioso amanecer en las alturas!
viernes, 17 de octubre de 2008
Turkish sweetness
Locomotive effrénée, envie sonore,
Désir hâtive qu’en moi demeure,
Parcourt les plaines, visite les zazas,
Va et demande à ce Turc qui passe.
Soudain perce l’espace une brise,
Soufflement vague de la mer éprise.
Oh, dites-moi, cieux radieux, de quelle classe
Sont les riches arômes qui m’agacent?
Va-et-viens de fragances sans cesse,
Inouï sentir que mon esprit apaise,
M’assaillit aux pieds de l’Ararat.
Et je n’hésite un brin d’avoir sa cime,
Le toit enivrant du mont sublime,
Qui fier garde un secret, lequel sera ?
Désir hâtive qu’en moi demeure,
Parcourt les plaines, visite les zazas,
Va et demande à ce Turc qui passe.
Soudain perce l’espace une brise,
Soufflement vague de la mer éprise.
Oh, dites-moi, cieux radieux, de quelle classe
Sont les riches arômes qui m’agacent?
Va-et-viens de fragances sans cesse,
Inouï sentir que mon esprit apaise,
M’assaillit aux pieds de l’Ararat.
Et je n’hésite un brin d’avoir sa cime,
Le toit enivrant du mont sublime,
Qui fier garde un secret, lequel sera ?
Illusion au Japon
Dans ce vortex sonore qui tourne sans cesse,
Aux plus rares voltiges, joyeux, je me livre.
Et j’ignore si je rêve ou à l’excès je m’enivre
De désir et d’espoir, de fureur et de hardiesse.
Viens à mes bras, hardi ! ma muse nonpareille !
Que tes chants fleuris au vent soient mon réveil.
Que sous le dais d’avril du soir écarlate
Tes danses de geisha mes yeux dilatent.
Et dans le cours frénétique de ce jeu rebelle,
Mon regard en flammes vers celui d’elle,
J’ai vu jaillir comme d’une magnifique glace
La silhouette agité du cygne rouge
O spectacle dément, de vertige et d’extase !
Révèle-moi tes appas d’une voix farouche!
Aux plus rares voltiges, joyeux, je me livre.
Et j’ignore si je rêve ou à l’excès je m’enivre
De désir et d’espoir, de fureur et de hardiesse.
Viens à mes bras, hardi ! ma muse nonpareille !
Que tes chants fleuris au vent soient mon réveil.
Que sous le dais d’avril du soir écarlate
Tes danses de geisha mes yeux dilatent.
Et dans le cours frénétique de ce jeu rebelle,
Mon regard en flammes vers celui d’elle,
J’ai vu jaillir comme d’une magnifique glace
La silhouette agité du cygne rouge
O spectacle dément, de vertige et d’extase !
Révèle-moi tes appas d’une voix farouche!
L'étang
Sais, terrible Lu-Anne, de peau soyeuse,
De yeux émeraude, enivrant regard sauvage,
Que pour toi toute seule j’ai planté une rose
Dans le plus profond des marécages.
Là-bas, où le sel nacreux me collait aux membres,
Blanchâtre figure de lueur lunatique,
Je devins cristallin, rien en moi est sombre,
J’étais le seul dieu de ce lac maléfique.
Du vent hurlant dans la nuit taciturne,
Des lamies et des créatures nocturnes,
Je vis à l’affût de la fleur épineuse.
O ma sœur, louve-ailée, démon sublime !
Cet étang tu quiteras âme furieuse,
Je t’ordonne, Lilith, de rentrer à ton abîme !
De yeux émeraude, enivrant regard sauvage,
Que pour toi toute seule j’ai planté une rose
Dans le plus profond des marécages.
Là-bas, où le sel nacreux me collait aux membres,
Blanchâtre figure de lueur lunatique,
Je devins cristallin, rien en moi est sombre,
J’étais le seul dieu de ce lac maléfique.
Du vent hurlant dans la nuit taciturne,
Des lamies et des créatures nocturnes,
Je vis à l’affût de la fleur épineuse.
O ma sœur, louve-ailée, démon sublime !
Cet étang tu quiteras âme furieuse,
Je t’ordonne, Lilith, de rentrer à ton abîme !
Amour
Je sens ce soir comme un troupeau de coursiers
Remplit mes plaines de farouche rage liquide,
Une force puissante, une ivresse me guide,
Me dirige sauvage une foucade éphémère.
Et peut m’en chaut qu’elle soit fugace ou à jamais,
Parce que du temps j’ai quitté le royaume.
Quel élixir, quelle potion ou quel baume
Ce tracas déchaîne dans mon cœur affamé ?
Ah ! Que j’ignore de ce philtre l’essence !
Je suis soûl à mourir de cette présence,
Qu’anéantit ma raison, me trouble et me grise.
Loin du gouffre et de l’abîme, je m’élève,
Étranger à l’haine, la colère je méprise,
Je vais droit à ton cœur comme un glaive.
Remplit mes plaines de farouche rage liquide,
Une force puissante, une ivresse me guide,
Me dirige sauvage une foucade éphémère.
Et peut m’en chaut qu’elle soit fugace ou à jamais,
Parce que du temps j’ai quitté le royaume.
Quel élixir, quelle potion ou quel baume
Ce tracas déchaîne dans mon cœur affamé ?
Ah ! Que j’ignore de ce philtre l’essence !
Je suis soûl à mourir de cette présence,
Qu’anéantit ma raison, me trouble et me grise.
Loin du gouffre et de l’abîme, je m’élève,
Étranger à l’haine, la colère je méprise,
Je vais droit à ton cœur comme un glaive.
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